Según informes elaborados por el gobierno de la ciudad, el barrio de Flores es uno de los tres más sucios de la Capital Federal junto a Constitución y Palermo.
La basura es, desde hace un tiempo, un problema sin solución en el área metropolitana. Un mal que, por poner un ejemplo, en 2002 elevó a Buenos Aires al dudoso honor de ser una de las diez ciudades mas sucias del mundo. Situación que perjudica a uno de sus barrios más tradicionales e importantes, siendo núcleo social y comercial del oeste porteño.
Frente a este contexto, en los últimos años, el sistema de recolección de basura fue objeto de reestructuraciones y cambios. En noviembre de 2005, se sancionó la ley 1854, promulgada en enero de 2006, que establecía la adopción de un nuevo criterio en lo referente a la gestión de los residuos sólidos Urbanos. La ley de “Basura Cero” se entendió como el conjunto de medidas orientadas a la reducción en la generación de residuos, su separación selectiva, recuperación y reciclado. Sumado a esto, se realizaron campañas de comunicación masiva, sobre el horario para sacar los residuos, la adecuada utilización de los cestos en la vía pública y la valoración y separación de residuos. Medidas que reflejan la voluntad y accionar del Gobierno Nacional, pero que no se demuestran en la realidad.
Un claro ejemplo son las esquinas del cruce de las avenida Varela y Perito Moreno, en el Bajo Flores, que desde hace años, se han convertido en basurales a cielo abierto. Bolsas, vidrios, cartones, botellas, resto de comida y hasta medicamentos vencidos son arrojados diariamente tanto por las descargas clandestinas (10 vuelcos diarios) como por los vecinos de la villa de emergencia 1-11-14, un conglomerado de hogares precarios y comercios furtivos de 9 manzanas aproximadamente, que se instalaron en los terrenos que se encuentran en frente del estadio de fútbol del Club San Lorenzo de Almagro.
Lo que es aun peor, en noches de bajas temperaturas, la gente que vive por estas calles y “cirujas” de paso, calefaccionan el ambiente quemando los desechos en tachos de metal.
Ante esta situación, algunos vecinos de la zona elevaron sus reclamos a las autoridades responsables. “Llame en varias oportunidades al Gobierno, fui a reclamar al CGP y hasta me contacte con atención a clientes de Nittida, pero nunca vi una solución razonable”, comenta en forma indignada, Zulma Poiriosi, inquilina de una casa ubicada en Pedernera y Saraza, a pocas cuadras de la zona en cuestión. “Dos veces por semana paso por esa esquina y siempre me llama la atención como la gente que vive en esa villa arroja la basura desconsideradamente, como si fuera correcto hacerlo” interpreta con preocupación, “ni hablar del humo sofocante que hay por las noches, yo no se como pueden dormir en esas condiciones, tanto la gente de la villa como los ‘sin techo’”.
A la hora de obtener comentarios de las personas que conviven en el lugar, muchas de ellas se rehusaron a participar de la nota desentendiendo el tema, y las pocas que tuvieron la atención comentaron que en varias oportunidades tuvieron que llamar a la policía y al SAME para que atienda a las personas que se encontraban alrededor de los fogones clandestinos. Es que el 14% del peso de las bolsas son plásticos y si se incinera produce una de las sustancias más tóxicas que se conocen, las dioxinas y furanos, como también emisiones de dióxido de carbono que constituyen al cambio climático y otros contaminantes atmosféricos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente. Lo mismo ocurren con las latas, plastificados, adhesivos y papeles especiales.
Y la culpa de esto, según sus comentarios, no la tienen las personas que incendian el basural, sino que se la atribuyen al Gobierno y organismos encargados del higiene de la ciudad, quejándose por no tener los contenedores adecuados para el deposito de la basura que generan diariamente.
Al tanto de esta situación esta la Dra. María Tripaldi, Presidenta de la comisión de Higiene del Centro de Gestión y Participación Nº 7, que comprende a los barrios de Flores y Parque Chacabuco. “El problema que tenemos en la villa 1-11-14, es que los contenedores que pone la empresa Urbasur son robados y en oportunidades son utilizados como objeto de impedimento al paso de vehículos para así poder asaltarlos”.
Diego Torres, representante de la empresa Urbasur, que esta a cargo de los contenedores del Bajo Flores, también alude a este conflicto: “Entre el 80 y 90% de nuestros contenedores en dicha zona fueron quemados y los volquetes metálicos de 5m3 robados. Es por esto, que en la catualidad disponemos de contenedores de de 3m3 que se encuentran en las inmediaciones de dicho lugar”.
Justamente los contenedores, fueron una de las ultimas campañas que promulgo el Gobierno de la ciudad, con el objetivo de reducir la cantidad de residuos que se arrojan en la vía pública y con la ventaja de poder utilizarlos a cualquier hora del día, ya que se estima que entre un 20 y 30% de los residuos domiciliarios se sacan a la calle fuera de la hora establecida (20 a 21). “La gente que no tiene los contenedores, esta haciendo los reclamos para que contenerizen su cuadra o manzana ya que se da cuenta de su ventaja” comenta la Dra. Tripaldi, “sin lugar a dudas ha sido una de las medidas mas importantes que se han impuesto para la recolección de residuos”.
En Flores, como en otros barrios, también se realizó la prueba piloto de poder separar la basura desde su origen en contenedores de residuos secos – papeles, plásticos, vidrios y metales- (reciclables) y húmedos –restos de comidas, plastificados, cerámica, telgopor, etc.- (no reciclables). Esta campaña destinada a concienciar y educar a los vecinos no ha resultado efectiva. “De los 106 contenedores húmedos que han sido puestos en la zona del Bajo Flores, muy pocos han sido utilizados. La gente prefiere ahorrar el esfuerzo de ir hasta la esquina o contenedor mas cercano, tirando la basura en la vereda en frente a su domicilio” afirma el señor Torres de Urbasur. Además en informes de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), se notificó que en la utilización de los contenedores de residuos secos, su contenido no fue el esperado al arrojar en el mismo: desechos domiciliarios, voluminosos, restos de obras y podas interiores.
“La zona de la villa en cuestión hay que empezar a educar a los chicos, aparte seria un lugar optimo para empezar a tratar el tema del reciclaje al encontrarse cerca de unos de sus centros” aclara la presidenta del centro de Higiene. “El vecino reclama mucho a la empresa, y la empresa le esta demostrando que no es solamente su problema. Sino que se tiene que trabajar en forma conjunta con los comerciantes, la policía y el gobierno de la ciudad para que la ciudad este mas limpia, ya que la misma esta sucia porque el vecino la ensucia”
Es por todo esto, que los ciudadanos no comprendemos la importancia de las propuestas. La población no ha incorporado la importancia de este necesario hábito y los que han procedido en forma efectiva no se sienten estimulados a mantener tal actitud, pues se ven desalentados por la falta de acciones sostenidas por parte del Estado.
El manejo de los residuos aportará positiva o negativamente al desarrollo de una sociedad sustentable, y al crecimiento de una correcta actitud ambiental. Hagamos valer nuestros derechos, pero también respetémoslos, para que nuestra Ciudad y en particular nuestro barrio sea el lugar que todos queremos.
*Agradezco especialmente a la Dra. María Tripaldi por su gentileza
La basura es, desde hace un tiempo, un problema sin solución en el área metropolitana. Un mal que, por poner un ejemplo, en 2002 elevó a Buenos Aires al dudoso honor de ser una de las diez ciudades mas sucias del mundo. Situación que perjudica a uno de sus barrios más tradicionales e importantes, siendo núcleo social y comercial del oeste porteño.
Frente a este contexto, en los últimos años, el sistema de recolección de basura fue objeto de reestructuraciones y cambios. En noviembre de 2005, se sancionó la ley 1854, promulgada en enero de 2006, que establecía la adopción de un nuevo criterio en lo referente a la gestión de los residuos sólidos Urbanos. La ley de “Basura Cero” se entendió como el conjunto de medidas orientadas a la reducción en la generación de residuos, su separación selectiva, recuperación y reciclado. Sumado a esto, se realizaron campañas de comunicación masiva, sobre el horario para sacar los residuos, la adecuada utilización de los cestos en la vía pública y la valoración y separación de residuos. Medidas que reflejan la voluntad y accionar del Gobierno Nacional, pero que no se demuestran en la realidad.
Un claro ejemplo son las esquinas del cruce de las avenida Varela y Perito Moreno, en el Bajo Flores, que desde hace años, se han convertido en basurales a cielo abierto. Bolsas, vidrios, cartones, botellas, resto de comida y hasta medicamentos vencidos son arrojados diariamente tanto por las descargas clandestinas (10 vuelcos diarios) como por los vecinos de la villa de emergencia 1-11-14, un conglomerado de hogares precarios y comercios furtivos de 9 manzanas aproximadamente, que se instalaron en los terrenos que se encuentran en frente del estadio de fútbol del Club San Lorenzo de Almagro.
Lo que es aun peor, en noches de bajas temperaturas, la gente que vive por estas calles y “cirujas” de paso, calefaccionan el ambiente quemando los desechos en tachos de metal.
Ante esta situación, algunos vecinos de la zona elevaron sus reclamos a las autoridades responsables. “Llame en varias oportunidades al Gobierno, fui a reclamar al CGP y hasta me contacte con atención a clientes de Nittida, pero nunca vi una solución razonable”, comenta en forma indignada, Zulma Poiriosi, inquilina de una casa ubicada en Pedernera y Saraza, a pocas cuadras de la zona en cuestión. “Dos veces por semana paso por esa esquina y siempre me llama la atención como la gente que vive en esa villa arroja la basura desconsideradamente, como si fuera correcto hacerlo” interpreta con preocupación, “ni hablar del humo sofocante que hay por las noches, yo no se como pueden dormir en esas condiciones, tanto la gente de la villa como los ‘sin techo’”.
A la hora de obtener comentarios de las personas que conviven en el lugar, muchas de ellas se rehusaron a participar de la nota desentendiendo el tema, y las pocas que tuvieron la atención comentaron que en varias oportunidades tuvieron que llamar a la policía y al SAME para que atienda a las personas que se encontraban alrededor de los fogones clandestinos. Es que el 14% del peso de las bolsas son plásticos y si se incinera produce una de las sustancias más tóxicas que se conocen, las dioxinas y furanos, como también emisiones de dióxido de carbono que constituyen al cambio climático y otros contaminantes atmosféricos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente. Lo mismo ocurren con las latas, plastificados, adhesivos y papeles especiales.
Y la culpa de esto, según sus comentarios, no la tienen las personas que incendian el basural, sino que se la atribuyen al Gobierno y organismos encargados del higiene de la ciudad, quejándose por no tener los contenedores adecuados para el deposito de la basura que generan diariamente.
Al tanto de esta situación esta la Dra. María Tripaldi, Presidenta de la comisión de Higiene del Centro de Gestión y Participación Nº 7, que comprende a los barrios de Flores y Parque Chacabuco. “El problema que tenemos en la villa 1-11-14, es que los contenedores que pone la empresa Urbasur son robados y en oportunidades son utilizados como objeto de impedimento al paso de vehículos para así poder asaltarlos”.
Diego Torres, representante de la empresa Urbasur, que esta a cargo de los contenedores del Bajo Flores, también alude a este conflicto: “Entre el 80 y 90% de nuestros contenedores en dicha zona fueron quemados y los volquetes metálicos de 5m3 robados. Es por esto, que en la catualidad disponemos de contenedores de de 3m3 que se encuentran en las inmediaciones de dicho lugar”.
Justamente los contenedores, fueron una de las ultimas campañas que promulgo el Gobierno de la ciudad, con el objetivo de reducir la cantidad de residuos que se arrojan en la vía pública y con la ventaja de poder utilizarlos a cualquier hora del día, ya que se estima que entre un 20 y 30% de los residuos domiciliarios se sacan a la calle fuera de la hora establecida (20 a 21). “La gente que no tiene los contenedores, esta haciendo los reclamos para que contenerizen su cuadra o manzana ya que se da cuenta de su ventaja” comenta la Dra. Tripaldi, “sin lugar a dudas ha sido una de las medidas mas importantes que se han impuesto para la recolección de residuos”.
En Flores, como en otros barrios, también se realizó la prueba piloto de poder separar la basura desde su origen en contenedores de residuos secos – papeles, plásticos, vidrios y metales- (reciclables) y húmedos –restos de comidas, plastificados, cerámica, telgopor, etc.- (no reciclables). Esta campaña destinada a concienciar y educar a los vecinos no ha resultado efectiva. “De los 106 contenedores húmedos que han sido puestos en la zona del Bajo Flores, muy pocos han sido utilizados. La gente prefiere ahorrar el esfuerzo de ir hasta la esquina o contenedor mas cercano, tirando la basura en la vereda en frente a su domicilio” afirma el señor Torres de Urbasur. Además en informes de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), se notificó que en la utilización de los contenedores de residuos secos, su contenido no fue el esperado al arrojar en el mismo: desechos domiciliarios, voluminosos, restos de obras y podas interiores.
“La zona de la villa en cuestión hay que empezar a educar a los chicos, aparte seria un lugar optimo para empezar a tratar el tema del reciclaje al encontrarse cerca de unos de sus centros” aclara la presidenta del centro de Higiene. “El vecino reclama mucho a la empresa, y la empresa le esta demostrando que no es solamente su problema. Sino que se tiene que trabajar en forma conjunta con los comerciantes, la policía y el gobierno de la ciudad para que la ciudad este mas limpia, ya que la misma esta sucia porque el vecino la ensucia”
Es por todo esto, que los ciudadanos no comprendemos la importancia de las propuestas. La población no ha incorporado la importancia de este necesario hábito y los que han procedido en forma efectiva no se sienten estimulados a mantener tal actitud, pues se ven desalentados por la falta de acciones sostenidas por parte del Estado.
El manejo de los residuos aportará positiva o negativamente al desarrollo de una sociedad sustentable, y al crecimiento de una correcta actitud ambiental. Hagamos valer nuestros derechos, pero también respetémoslos, para que nuestra Ciudad y en particular nuestro barrio sea el lugar que todos queremos.
*Agradezco especialmente a la Dra. María Tripaldi por su gentileza

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