El semáforo instalado en la esquina de Ramón Falcón y José Martí redujo la cantidad de accidentes de tránsito.
Tema recurrente, si lo hay en la ciudad porteña, son los choques que ocurren en la vía pública. Innumerables son las noticias que salen en los medios sobre las coaliciones que se registran en los distintos barrios, y lamentablemente Flores no es la excepción.
Según un informe elaborado por la Defensoría del Pueblo porteño, en base a información de la Policía Federal, hay un muerto cada 63 horas en la Capital Federal por accidentes de tránsito, en donde los peatones son la principal víctima (44,2% muertos y 28,2% heridos).
Pese a esto, los vecinos del cruce de las calles José Martí y Ramón L. Falcón tienen un motivo para ponerse contentos. Dicha alegría, la trasmite un dispositivo eléctrico que cumple la función de regular el tráfico de vehículos y transeúntes en las intersecciones de caminos: el semáforo. Ese mismo que hace más de un año fue colocado y la cantidad de accidentes ha bajo considerablemente.
El cruce de ambas calles, es una de las zonas más transitadas del barrio, debido a que se convergen los automotores que provienen del oeste, por Ramón Falcón, junto a la gran masa de automóviles y colectivos que se desvían de las Avenidas Alberdi o Directorio para dirigirse a la concurrida Avenida Rivadavia.
“No pasaba semana sin que hubiese un accidente entre los vehículos y colectivos que provenían del oeste y sur del Gran Buenos Aires” se lamenta la Dra.María Isabel Araujo, vecina del barrio de Flores que vive desde muy pequeña a metros de lugar; “años atrás un médico mayor de edad murió tratando de cruzar la calle Martí y meses antes de la llegada del semáforo hubo un empleado de la recolección de residuos que terminó tendido en la esquina gravemente herido” agrega.
Además, cercano a la intersección se encuentra un jardín de infantes y a dos cuadras, una escuela municipal. Tal es el peligro de este cruce, que una de las casas de sus esquinas, tuvo que recurrir a defensas de cemento, que más de una vez fueron literalmente arrasadas por los autos al chocar con las mismas.
Especialistas señalan que se vive en una sociedad sin cultura de seguridad vial: motociclistas sin el casco puesto y conductores sin cinturón de seguridad, son los casos más comunes. El incremento en la cantidad de accidentes con colectivos, habla también de la escasa conciencia al manejar. Pero más allá de las infracciones y la negligencia de la gente, es obvio que el Estado viene fallando, y hace rato.
En el 2001, María Isabel y los vecinos de la zona, asustados con la frecuencia que sucedían estos accidentes frente a sus hogares, empezaron a reunir firmas para solicitar la instalación de la señal de tránsito. Reiteraron el pedido en el 2003 y en el 2006 elevaron otro en la dependencia comunal de Carabelas 281. “Recibimos 3700 pedidos de semáforos y esa elevada cantidad supera las posibilidades presupuestarias, por lo tanto su reclamo no estará incluido en el presupuesto participativo y se incorporará al listado de requerimientos para futuras programaciones de señalización luminosa” fue una de las pocas respuestas que suministraron las autoridades responsables de la seguridad vial.
Pero cuando se pensaba que todo reclamo era en vano, la buena noticia se hizo presente a principios del 2007. “La situación ahora es perfecta, envié notas de agradecimiento al CGP ya que desde que el semáforo llego a nuestra esquina, no se registró accidente alguno; estamos muy contentos” concluye María Isabel, una de las responsables de esta solución, que fue producto del esfuerzo y perseverancia de los todos los vecinos que dieron un gran ejemplo al no bajar nunca los brazos y luchar por sus derechos como ciudadanos

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