
La lluvia, un sinónimo de alivio cuando el calor agobia, fue el mayor problema este verano en la ciudad de Buenos Aires. Entre el 15 y 19 de febrero de 2010 cayeron más de 200 milímetros de agua que provocó anegamiento de calles, trastornos en el transporte público, comercios y cámaras subterráneas de electricidad inundadas, lo que provocó cortes de energía, protestas y pérdidas millonarias.
Luego del primer diluvio desatado el lunes 15 de febrero, las aguas bajaron y dejaron al descubierto el tendal de daños sufridos por los comerciantes y vecinos del barrio de Flores. La esquina de Gaona y Artigas, fue a la mañana siguiente escenario de una triste protesta al tapizar dicho cruce con tortas y kilos de pasta y pan, como símbolo de las pérdidas que sufrieron. Hasta ese momento, muchos seguían sin luz.
Luego del primer diluvio desatado el lunes 15 de febrero, las aguas bajaron y dejaron al descubierto el tendal de daños sufridos por los comerciantes y vecinos del barrio de Flores. La esquina de Gaona y Artigas, fue a la mañana siguiente escenario de una triste protesta al tapizar dicho cruce con tortas y kilos de pasta y pan, como símbolo de las pérdidas que sufrieron. Hasta ese momento, muchos seguían sin luz.

Entre los afectados por el prolongado corte, uno de los casos más salientes fue el de Darío, dueño de una panadería sobre la avenida Gaona. El comerciante comentó: "Hasta que no venga la luz no sé si algo se quemó o se rompió", con lo que el costo de los daños podría ascender, según calcula, a los 70.000 pesos. "No sé cómo le voy a pagar a mis empleados y tampoco si voy a poder volver a abrir, me fundieron", sentenció. Este es sólo un botón de muestra del panorama que afrontaron los comerciantes de la zona.

El gobierno porteño había emitido un comunicado con recomendaciones, entre ellas retirar los autos estacionados en zonas anegables, no arrojar latas, botellas u otros elementos que puedan obstruir los sumideros y, sobre todo, no sacar la basura. Luego el jefe del Gabinete de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, salió a repetir especialmente el pedido sobre la basura y a recomendar que la gente no cruzara por las esquinas anegadas para evitar accidente.
Diversas cuadrillas de Edesur, la empresa proveedora de luz en la zona, trabajaron para restablecer el servicio. Su vocera, Alejandra Martínez, explicó que, a raíz de la tormenta, dos cámaras ubicadas, una sobre la calle Honorio Pueyrredón, y la otra sobre Rojas, sufrieron anegamiento "de hasta dos metros de agua" cortándole el suministro de luz a 25.000 clientes (100.000 personas).
De todas formas, el Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE) analizó si correspondía aplicar sanciones a la empresa Edesur por la extensa prolongación del corte. La desición dependía de resolver si la duración de la interrupción fue culpa de Edesur o, por el contrario, fue producto del daño provocado por una contingencia que excede la responsabilidad de la empresa. Las sanciones previstas consistían en una bonificación a los clientes damnificados en las próximas facturas. Resolución que aún no se ha resuelto.
Al igual que los vecinos, entidades de defensa del consumidor también reclamaron a Edesur. "Una cosa es que las cámaras se hayan inundado. Pero a 48 horas parece un disparate que la gente siga sin luz y sin agua. Superada una determinada cantidad de horas la empresa debe bonificar a los usuarios y debe ser multada", sostuvo Sandra González, titular de la Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua).
La falta de energía a 48 horas de la fuerte tormenta originó, incluso, la reacción del gobierno porteño: "Edesur deberá hacerse cargo de los daños que está ocasionando a todos los vecinos, en sus comercios y viviendas” dijo el jefe de Gabinete.
Para colmo, tras las complicaciones que dejó la primera lluvia, viendo a Macri pasearse por todos los canales de televisión intentando justificar la falta de respuesta de su gestión ante las intensas lluvias, el viernes 19, Buenos Aires tuvo otra tarde complicada, volviéndose a repetir la misma historia luego de que cayeran 80 milímetros de agua -sólo doce menos que el lunes- en menos de dos horas, lo que originó nuevos cacerolazos de protesta, enfrentamientos con la policía y semáforos sin funcionar.
Con esta nueva tormenta, junto a otra que se desarrolló al día siguiente, se llegó a un nuevo máximo histórico de precipitaciones para febrero, el mayor desde que el presidente Domingo Faustino Sarmiento fundara el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al ser un mes con 118 milímetros de lluvias promedio. Con esto se está en un registro cuatro veces superior a la media de los últimos diez años.
Distintas consideraciones dejaron especialistas sobre las posibles causas de esta nueva inundación, teniendo en cuenta que no hubo sudestada, algo que había sido influyente cuando la ciudad se había visto colapsada por el agua cuatro días antes. Roberto Feletti, ex secretario de Infraestructura y Planeamiento de la ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Aníbal Ibarra, dijo que "si la ciudad se inunda en barrios donde nunca lo hacía, como Caballito, San Telmo y Flores, nada tiene que ver con el volumen de agua caído, sino que confirma la falta de mantenimiento tanto en limpieza como en reparación de los desagües".
Edesur, fue otra vez el blanco para todas las quejas de los vecinos. Atajándose de las criticas, Alejandra Martínez, dijo: "Imagínense el estado de las instalaciones eléctricas después de estar bajo dos metros de agua dos veces en una misma semana. En algunos casos se está haciendo todo a nuevo", explicó la representante que de todas formas calificó de “entendible” la actitud de sus clientes. Además aclaró que “el gobierno de la Ciudad había pedido cortes preventivos”, pero rescató que “durante las primeras horas del día se normalizó el servicio”.
En la esquina de Gaona y Bufano, Liliana se quejaba: "Tengo a mi mamá que estuvo internada y que ahora tiene que hacer un tratamiento con hielo y no lo puede hacer porque no tengo luz. Llamamos a todos los entes, pero nadie da bolilla, ¡nadie!". Junto a ella, vecinos cortaron la calle con la quema de basura en contenedores y también se sumaron ciudadanos al reclamo desde sus balcones con cacerolas.
Ahora bien, ¿por qué en el área de concesión de Edenor el servicio fue restablecido pocas horas después de terminado el temporal, mientras que miles de clientes de Edesur padecieron 48 horas a oscuras? Sucede que, en las zonas históricamente inundables de Belgrano y de Palermo, por la influencia del arroyo Vega, Edenor ya había colocado cámaras subterráneas que, en algunos casos, no permiten el ingreso de agua y, en otros, directamente funcionan aun sumergidas en agua. Por el contrario, Edesur no colocó tecnología sumergible en los nuevos barrios castigados por las recientes lluvias torrenciales y los desbordes del arroyo Maldonado, porque no figuraban en el mapa de sectores potencialmente críticos ante una inundación. Solo el barrio de La Boca cuenta con ese tipo de instalaciones, ya que ese rincón porteño era el que más frecuentemente sufría problemas de anegamiento dentro del área de concesión de esta empresa. "Barrios que nunca se inundaron en la cuenca superior del Maldonado como Villa del Parque, Villa Devoto, Flores, Monte Castro, Santa Rita, se inundaron de un modo que no registra antecedentes. La infraestructura eléctrica es subterránea, pero no subacuática, y no puede permanecer indemne", explicó el vocero de Edesur, Daniel Martini.
Pero no solo Edesur recibió críticas. El viceministro de Economía y ex secretario de Infraestructura y Planeamiento de la Capital Federal, Roberto Feletti, aseguró que la administración de Mauricio Macri "es cara, ineficiente y limitada a unas tareas de embellecimiento y acusó a la administración porteña de ser la culpable y responsable de las inundaciones en la Capital por falta de inversión en obras pluviales. En ese sentido, agregó: "Que la ciudad se inunde en barrios donde nunca lo hacía como Caballito, San Telmo y Flores nada tiene que ver con el volumen de agua caído y confirma la falta de mantenimiento tanto en limpieza como en reparación de los desagües pluviales". Manifestó además que "Macri, a pesar de contar con una partida presupuestaria de $254,9 millones en el año 2009 para la construcción de infraestructura pluvial, ejecutó solamente $93,8 millones (el 36,83% de la misma)".
El aliado de Macri, el Sr. Larreta, omitió dichos reproches y se sacó de encima todo tipo de responsabilidad por la falta de energía eléctrica, al remarcar nuevamente que la falta de luz en algunas zonas fue responsabilidad de las empresas por cuestiones técnicas. “Prometieron que al día siguiente estaba avanzada la vuelta del suministro eléctrico”, explicó. También sostuvo que la solución a estos inconvenientes eran las obras para aliviar el paso del arroyo, "la tarea de ingeniería más grande de la ciudad en muchas décadas" sentenció.
A los trastornos por la falta de luz y agua, con la segunda tormenta, se sumaron problemas en las líneas telefónicas, que tanto Telefónica y Telecom reconocieron, aunque subrayaron que se trataba de casos "aislados". En Cablevisión, en tanto, reconocieron que en los barrios más afectados era deficiente el servicio de cable a Internet.
Al menos la buena noticia (si es que se puede dar como buena) luego de tantas pálidas, fue que el Gobierno de la Ciudad decidió elevar de 5 a 8 mil pesos el tope del subsidio al que pueden acceder los vecinos que sufrieron pérdidas materiales por las inundaciones. Aseguraron además que los 10 millones podrían ser más, si se comprueba que hacen falta. Queda a la vista de todos que es necesario dicho aumento.
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