viernes, 5 de marzo de 2010

La historia sin fin


La lluvia, un sinónimo de alivio cuando el calor agobia, fue el mayor problema este verano en la ciudad de Buenos Aires. Entre el 15 y 19 de febrero de 2010 cayeron más de 200 milímetros de agua que provocó anegamiento de calles, trastornos en el transporte público, comercios y cámaras subterráneas de electricidad inundadas, lo que provocó cortes de energía, protestas y pérdidas millonarias.
Luego del primer diluvio desatado el lunes 15 de febrero, las aguas bajaron y dejaron al descubierto el tendal de daños sufridos por los comerciantes y vecinos del barrio de Flores. La esquina de Gaona y Artigas, fue a la mañana siguiente escenario de una triste protesta al tapizar dicho cruce con tortas y kilos de pasta y pan, como símbolo de las pérdidas que sufrieron. Hasta ese momento, muchos seguían sin luz.





Entre los afectados por el prolongado corte, uno de los casos más salientes fue el de Darío, dueño de una panadería sobre la avenida Gaona. El comerciante comentó: "Hasta que no venga la luz no sé si algo se quemó o se rompió", con lo que el costo de los daños podría ascender, según calcula, a los 70.000 pesos. "No sé cómo le voy a pagar a mis empleados y tampoco si voy a poder volver a abrir, me fundieron", sentenció. Este es sólo un botón de muestra del panorama que afrontaron los comerciantes de la zona.



El gobierno porteño había emitido un comunicado con recomendaciones, entre ellas retirar los autos estacionados en zonas anegables, no arrojar latas, botellas u otros elementos que puedan obstruir los sumideros y, sobre todo, no sacar la basura. Luego el jefe del Gabinete de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, salió a repetir especialmente el pedido sobre la basura y a recomendar que la gente no cruzara por las esquinas anegadas para evitar accidente.
Diversas cuadrillas de Edesur, la empresa proveedora de luz en la zona, trabajaron para restablecer el servicio. Su vocera, Alejandra Martínez, explicó que, a raíz de la tormenta, dos cámaras ubicadas, una sobre la calle Honorio Pueyrredón, y la otra sobre Rojas, sufrieron anegamiento "de hasta dos metros de agua" cortándole el suministro de luz a 25.000 clientes (100.000 personas).
De todas formas, el Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE) analizó si correspondía aplicar sanciones a la empresa Edesur por la extensa prolongación del corte. La desición dependía de resolver si la duración de la interrupción fue culpa de Edesur o, por el contrario, fue producto del daño provocado por una contingencia que excede la responsabilidad de la empresa. Las sanciones previstas consistían en una bonificación a los clientes damnificados en las próximas facturas. Resolución que aún no se ha resuelto.
Al igual que los vecinos, entidades de defensa del consumidor también reclamaron a Edesur. "Una cosa es que las cámaras se hayan inundado. Pero a 48 horas parece un disparate que la gente siga sin luz y sin agua. Superada una determinada cantidad de horas la empresa debe bonificar a los usuarios y debe ser multada", sostuvo Sandra González, titular de la Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua).
La falta de energía a 48 horas de la fuerte tormenta originó, incluso, la reacción del gobierno porteño: "Edesur deberá hacerse cargo de los daños que está ocasionando a todos los vecinos, en sus comercios y viviendas” dijo el jefe de Gabinete.
Para colmo, tras las complicaciones que dejó la primera lluvia, viendo a Macri pasearse por todos los canales de televisión intentando justificar la falta de respuesta de su gestión ante las intensas lluvias, el viernes 19, Buenos Aires tuvo otra tarde complicada, volviéndose a repetir la misma historia luego de que cayeran 80 milímetros de agua -sólo doce menos que el lunes- en menos de dos horas, lo que originó nuevos cacerolazos de protesta, enfrentamientos con la policía y semáforos sin funcionar.
Con esta nueva tormenta, junto a otra que se desarrolló al día siguiente, se llegó a un nuevo máximo histórico de precipitaciones para febrero, el mayor desde que el presidente Domingo Faustino Sarmiento fundara el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al ser un mes con 118 milímetros de lluvias promedio. Con esto se está en un registro cuatro veces superior a la media de los últimos diez años.
Distintas consideraciones dejaron especialistas sobre las posibles causas de esta nueva inundación, teniendo en cuenta que no hubo sudestada, algo que había sido influyente cuando la ciudad se había visto colapsada por el agua cuatro días antes. Roberto Feletti, ex secretario de Infraestructura y Planeamiento de la ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Aníbal Ibarra, dijo que "si la ciudad se inunda en barrios donde nunca lo hacía, como Caballito, San Telmo y Flores, nada tiene que ver con el volumen de agua caído, sino que confirma la falta de mantenimiento tanto en limpieza como en reparación de los desagües".
Edesur, fue otra vez el blanco para todas las quejas de los vecinos. Atajándose de las criticas, Alejandra Martínez, dijo: "Imagínense el estado de las instalaciones eléctricas después de estar bajo dos metros de agua dos veces en una misma semana. En algunos casos se está haciendo todo a nuevo", explicó la representante que de todas formas calificó de “entendible” la actitud de sus clientes. Además aclaró que “el gobierno de la Ciudad había pedido cortes preventivos”, pero rescató que “durante las primeras horas del día se normalizó el servicio”.
En la esquina de Gaona y Bufano, Liliana se quejaba: "Tengo a mi mamá que estuvo internada y que ahora tiene que hacer un tratamiento con hielo y no lo puede hacer porque no tengo luz. Llamamos a todos los entes, pero nadie da bolilla, ¡nadie!". Junto a ella, vecinos cortaron la calle con la quema de basura en contenedores y también se sumaron ciudadanos al reclamo desde sus balcones con cacerolas.
Ahora bien, ¿por qué en el área de concesión de Edenor el servicio fue restablecido pocas horas después de terminado el temporal, mientras que miles de clientes de Edesur padecieron 48 horas a oscuras? Sucede que, en las zonas históricamente inundables de Belgrano y de Palermo, por la influencia del arroyo Vega, Edenor ya había colocado cámaras subterráneas que, en algunos casos, no permiten el ingreso de agua y, en otros, directamente funcionan aun sumergidas en agua. Por el contrario, Edesur no colocó tecnología sumergible en los nuevos barrios castigados por las recientes lluvias torrenciales y los desbordes del arroyo Maldonado, porque no figuraban en el mapa de sectores potencialmente críticos ante una inundación. Solo el barrio de La Boca cuenta con ese tipo de instalaciones, ya que ese rincón porteño era el que más frecuentemente sufría problemas de anegamiento dentro del área de concesión de esta empresa. "Barrios que nunca se inundaron en la cuenca superior del Maldonado como Villa del Parque, Villa Devoto, Flores, Monte Castro, Santa Rita, se inundaron de un modo que no registra antecedentes. La infraestructura eléctrica es subterránea, pero no subacuática, y no puede permanecer indemne", explicó el vocero de Edesur, Daniel Martini.
Pero no solo Edesur recibió críticas. El viceministro de Economía y ex secretario de Infraestructura y Planeamiento de la Capital Federal, Roberto Feletti, aseguró que la administración de Mauricio Macri "es cara, ineficiente y limitada a unas tareas de embellecimiento y acusó a la administración porteña de ser la culpable y responsable de las inundaciones en la Capital por falta de inversión en obras pluviales. En ese sentido, agregó: "Que la ciudad se inunde en barrios donde nunca lo hacía como Caballito, San Telmo y Flores nada tiene que ver con el volumen de agua caído y confirma la falta de mantenimiento tanto en limpieza como en reparación de los desagües pluviales". Manifestó además que "Macri, a pesar de contar con una partida presupuestaria de $254,9 millones en el año 2009 para la construcción de infraestructura pluvial, ejecutó solamente $93,8 millones (el 36,83% de la misma)".
El aliado de Macri, el Sr. Larreta, omitió dichos reproches y se sacó de encima todo tipo de responsabilidad por la falta de energía eléctrica, al remarcar nuevamente que la falta de luz en algunas zonas fue responsabilidad de las empresas por cuestiones técnicas. “Prometieron que al día siguiente estaba avanzada la vuelta del suministro eléctrico”, explicó. También sostuvo que la solución a estos inconvenientes eran las obras para aliviar el paso del arroyo, "la tarea de ingeniería más grande de la ciudad en muchas décadas" sentenció.
A los trastornos por la falta de luz y agua, con la segunda tormenta, se sumaron problemas en las líneas telefónicas, que tanto Telefónica y Telecom reconocieron, aunque subrayaron que se trataba de casos "aislados". En Cablevisión, en tanto, reconocieron que en los barrios más afectados era deficiente el servicio de cable a Internet.
Al menos la buena noticia (si es que se puede dar como buena) luego de tantas pálidas, fue que el Gobierno de la Ciudad decidió elevar de 5 a 8 mil pesos el tope del subsidio al que pueden acceder los vecinos que sufrieron pérdidas materiales por las inundaciones. Aseguraron además que los 10 millones podrían ser más, si se comprueba que hacen falta. Queda a la vista de todos que es necesario dicho aumento.

domingo, 24 de agosto de 2008

La señal que esperaban




El semáforo instalado en la esquina de Ramón Falcón y José Martí redujo la cantidad de accidentes de tránsito.

Tema recurrente, si lo hay en la ciudad porteña, son los choques que ocurren en la vía pública. Innumerables son las noticias que salen en los medios sobre las coaliciones que se registran en los distintos barrios, y lamentablemente Flores no es la excepción.
Según un informe elaborado por la Defensoría del Pueblo porteño, en base a información de la Policía Federal, hay un muerto cada 63 horas en la Capital Federal por accidentes de tránsito, en donde los peatones son la principal víctima (44,2% muertos y 28,2% heridos).
Pese a esto, los vecinos del cruce de las calles José Martí y Ramón L. Falcón tienen un motivo para ponerse contentos. Dicha alegría, la trasmite un dispositivo eléctrico que cumple la función de regular el tráfico de vehículos y transeúntes en las intersecciones de caminos: el semáforo. Ese mismo que hace más de un año fue colocado y la cantidad de accidentes ha bajo considerablemente.
El cruce de ambas calles, es una de las zonas más transitadas del barrio, debido a que se convergen los automotores que provienen del oeste, por Ramón Falcón, junto a la gran masa de automóviles y colectivos que se desvían de las Avenidas Alberdi o Directorio para dirigirse a la concurrida Avenida Rivadavia.
“No pasaba semana sin que hubiese un accidente entre los vehículos y colectivos que provenían del oeste y sur del Gran Buenos Aires” se lamenta la Dra.María Isabel Araujo, vecina del barrio de Flores que vive desde muy pequeña a metros de lugar; “años atrás un médico mayor de edad murió tratando de cruzar la calle Martí y meses antes de la llegada del semáforo hubo un empleado de la recolección de residuos que terminó tendido en la esquina gravemente herido” agrega.
Además, cercano a la intersección se encuentra un jardín de infantes y a dos cuadras, una escuela municipal. Tal es el peligro de este cruce, que una de las casas de sus esquinas, tuvo que recurrir a defensas de cemento, que más de una vez fueron literalmente arrasadas por los autos al chocar con las mismas.
Especialistas señalan que se vive en una sociedad sin cultura de seguridad vial: motociclistas sin el casco puesto y conductores sin cinturón de seguridad, son los casos más comunes. El incremento en la cantidad de accidentes con colectivos, habla también de la escasa conciencia al manejar. Pero más allá de las infracciones y la negligencia de la gente, es obvio que el Estado viene fallando, y hace rato.
En el 2001, María Isabel y los vecinos de la zona, asustados con la frecuencia que sucedían estos accidentes frente a sus hogares, empezaron a reunir firmas para solicitar la instalación de la señal de tránsito. Reiteraron el pedido en el 2003 y en el 2006 elevaron otro en la dependencia comunal de Carabelas 281. “Recibimos 3700 pedidos de semáforos y esa elevada cantidad supera las posibilidades presupuestarias, por lo tanto su reclamo no estará incluido en el presupuesto participativo y se incorporará al listado de requerimientos para futuras programaciones de señalización luminosa” fue una de las pocas respuestas que suministraron las autoridades responsables de la seguridad vial.
Pero cuando se pensaba que todo reclamo era en vano, la buena noticia se hizo presente a principios del 2007. “La situación ahora es perfecta, envié notas de agradecimiento al CGP ya que desde que el semáforo llego a nuestra esquina, no se registró accidente alguno; estamos muy contentos” concluye María Isabel, una de las responsables de esta solución, que fue producto del esfuerzo y perseverancia de los todos los vecinos que dieron un gran ejemplo al no bajar nunca los brazos y luchar por sus derechos como ciudadanos

viernes, 18 de enero de 2008

"La esperanza es lo último que se pierde"


¿Cuándo vendrá el subte en nuestro barrio? Parece ser la respuesta que miles de vecinos se hacen a diario cuando caminan por las calles de la Avenida Rivadavia y ven a los obreros haciendo sus tareas en las ya instaladas bocas de subte. Una pregunta que hace varios años no tiene respuesta, solo promesas.
Si esta situación la trasladaríamos al mundo de la literatura y fuera utilizada como eje para la realización de un libro, quizás tendría como principio “Todo comenzó allá por el 2001”. Lamentablemente, este inicio no es ficción sino que es pura realidad.
En aquel fatídico año, con Ibarra como Jefe de Gobierno, se realizó la apertura de sobres para la licitación de las obras de extensión de la línea más antigua de Latinoamérica. A partir de Octubre de ese año, con una inversión de 200 millones, cuatro estaciones (Púan, Carabobo, Plaza Flores y Nazca) se realizarían en 36 meses. Así la línea A estaría sumando, con sus casi 3 kilómetros de extensión, unos 70 mil usuarios a finales del 2004. Cantidad de personas que pasados 7 años aun no cuentan con dicho servicio.
Como si las palabras y hechos se los llevara el viento, tuvieron que pasar más de tres años para que el gobierno se pusiera manos a la obra. Los nuevos aires que prometía Jorge Telerman al mando de la jefatura, daban inicio a las tan ansiadas obras. El 22 de abril fue la fecha que abría una nueva esperanza para que el barrio de Flores se incorporará por primera vez a la línea de red subterránea.
Si empezamos a hacer cuentas, veremos que las obras se encuentran un “poco” atrasadas. Con un plazo previsto de ejecución de 42 meses, las instalaciones deberían haberse terminado en Octubre de 2007.
Semanas atrás, el diario Clarín publicó una nota en la que afirmaba que para Marzo de 2008, las líneas Púan y Carabobo iban a estar funcionando. “Sólo faltan pruebas técnicas” comenta en dicho texto el ministro Juan Pablo Schiavi. Para las estaciones Plaza Flores y Nazca sus días de gloria están estipulados para comienzos del 2009. “En la estación Plaza Flores se están haciendo tareas de pintura, colocación de artefactos de iluminación y también se están armando las boleterías. Además, se están instalando las escaleras mecánicas y los ascensores. Y en la estación Nazca, se están terminando los trabajos de albañilería y colocando revestimientos. La misma va a estar conectada con una playa de estacionamiento subterránea de disuasión” planea el funcionario. Nuevamente promesas en el camino.
La línea A funciona en nuestra ciudad desde 1914 y curiosamente para su realización bastaron solo 26 meses. Pero claro, según señala Schiavi en la nota, el trabajo en aquella época era mas rápido al estar a cielo abierto, hoy hay que hacerlo bajo tierra y con muchas interferencias subterráneas. Bien vendría preguntarse en este aspecto cual fue el aporte que brindó la evolución de la tecnología en materia de construcción que hubo desde principios del siglo XX hasta la actualidad.
En la obtención de una respuesta coherente al problema, Subterráneos Buenos Aires (SBA), parece estar ciego al no respetar al usuario de internet que envía una pregunta a través de su página. Usuario que a la vez es ciudadano y gracias a sus aportes, dicha empresa subsiste. Pese a todo, si su respuesta es lo que indica su último informe, entendería la razón de su silencio: “En la actualidad el tramo PUAN – NAZCA continúa su traza sobre Av. Rivadavia y su inauguración esta prevista durante el 2007” (http://www.sbase.com.ar/informes/a_octubre07.html). *

*Fuentes consultadas:
http://www.clarin.com/diario/2001/08/09/s-04701.htm
http://www.clarin.com/diario/2001/10/25/s-04602.htm
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=591888
http://www.clarin.com/diario/2007/11/17/laciudad/h-06601.htm
http://www.sbase.com.ar/obras_a.htm

miércoles, 10 de octubre de 2007

¿Bajo Flores ó Bajo Basura?




Según informes elaborados por el gobierno de la ciudad, el barrio de Flores es uno de los tres más sucios de la Capital Federal junto a Constitución y Palermo.

La basura es, desde hace un tiempo, un problema sin solución en el área metropolitana. Un mal que, por poner un ejemplo, en 2002 elevó a Buenos Aires al dudoso honor de ser una de las diez ciudades mas sucias del mundo. Situación que perjudica a uno de sus barrios más tradicionales e importantes, siendo núcleo social y comercial del oeste porteño.
Frente a este contexto, en los últimos años, el sistema de recolección de basura fue objeto de reestructuraciones y cambios. En noviembre de 2005, se sancionó la ley 1854, promulgada en enero de 2006, que establecía la adopción de un nuevo criterio en lo referente a la gestión de los residuos sólidos Urbanos. La ley de “Basura Cero” se entendió como el conjunto de medidas orientadas a la reducción en la generación de residuos, su separación selectiva, recuperación y reciclado. Sumado a esto, se realizaron campañas de comunicación masiva, sobre el horario para sacar los residuos, la adecuada utilización de los cestos en la vía pública y la valoración y separación de residuos. Medidas que reflejan la voluntad y accionar del Gobierno Nacional, pero que no se demuestran en la realidad.
Un claro ejemplo son las esquinas del cruce de las avenida Varela y Perito Moreno, en el Bajo Flores, que desde hace años, se han convertido en basurales a cielo abierto. Bolsas, vidrios, cartones, botellas, resto de comida y hasta medicamentos vencidos son arrojados diariamente tanto por las descargas clandestinas (10 vuelcos diarios) como por los vecinos de la villa de emergencia 1-11-14, un conglomerado de hogares precarios y comercios furtivos de 9 manzanas aproximadamente, que se instalaron en los terrenos que se encuentran en frente del estadio de fútbol del Club San Lorenzo de Almagro.
Lo que es aun peor, en noches de bajas temperaturas, la gente que vive por estas calles y “cirujas” de paso, calefaccionan el ambiente quemando los desechos en tachos de metal.
Ante esta situación, algunos vecinos de la zona elevaron sus reclamos a las autoridades responsables. “Llame en varias oportunidades al Gobierno, fui a reclamar al CGP y hasta me contacte con atención a clientes de Nittida, pero nunca vi una solución razonable”, comenta en forma indignada, Zulma Poiriosi, inquilina de una casa ubicada en Pedernera y Saraza, a pocas cuadras de la zona en cuestión. “Dos veces por semana paso por esa esquina y siempre me llama la atención como la gente que vive en esa villa arroja la basura desconsideradamente, como si fuera correcto hacerlo” interpreta con preocupación, “ni hablar del humo sofocante que hay por las noches, yo no se como pueden dormir en esas condiciones, tanto la gente de la villa como los ‘sin techo’”.
A la hora de obtener comentarios de las personas que conviven en el lugar, muchas de ellas se rehusaron a participar de la nota desentendiendo el tema, y las pocas que tuvieron la atención comentaron que en varias oportunidades tuvieron que llamar a la policía y al SAME para que atienda a las personas que se encontraban alrededor de los fogones clandestinos. Es que el 14% del peso de las bolsas son plásticos y si se incinera produce una de las sustancias más tóxicas que se conocen, las dioxinas y furanos, como también emisiones de dióxido de carbono que constituyen al cambio climático y otros contaminantes atmosféricos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente. Lo mismo ocurren con las latas, plastificados, adhesivos y papeles especiales.
Y la culpa de esto, según sus comentarios, no la tienen las personas que incendian el basural, sino que se la atribuyen al Gobierno y organismos encargados del higiene de la ciudad, quejándose por no tener los contenedores adecuados para el deposito de la basura que generan diariamente.
Al tanto de esta situación esta la Dra. María Tripaldi, Presidenta de la comisión de Higiene del Centro de Gestión y Participación Nº 7, que comprende a los barrios de Flores y Parque Chacabuco. “El problema que tenemos en la villa 1-11-14, es que los contenedores que pone la empresa Urbasur son robados y en oportunidades son utilizados como objeto de impedimento al paso de vehículos para así poder asaltarlos”.
Diego Torres, representante de la empresa Urbasur, que esta a cargo de los contenedores del Bajo Flores, también alude a este conflicto: “Entre el 80 y 90% de nuestros contenedores en dicha zona fueron quemados y los volquetes metálicos de 5m3 robados. Es por esto, que en la catualidad disponemos de contenedores de de 3m3 que se encuentran en las inmediaciones de dicho lugar”.
Justamente los contenedores, fueron una de las ultimas campañas que promulgo el Gobierno de la ciudad, con el objetivo de reducir la cantidad de residuos que se arrojan en la vía pública y con la ventaja de poder utilizarlos a cualquier hora del día, ya que se estima que entre un 20 y 30% de los residuos domiciliarios se sacan a la calle fuera de la hora establecida (20 a 21). “La gente que no tiene los contenedores, esta haciendo los reclamos para que contenerizen su cuadra o manzana ya que se da cuenta de su ventaja” comenta la Dra. Tripaldi, “sin lugar a dudas ha sido una de las medidas mas importantes que se han impuesto para la recolección de residuos”.
En Flores, como en otros barrios, también se realizó la prueba piloto de poder separar la basura desde su origen en contenedores de residuos secos – papeles, plásticos, vidrios y metales- (reciclables) y húmedos –restos de comidas, plastificados, cerámica, telgopor, etc.- (no reciclables). Esta campaña destinada a concienciar y educar a los vecinos no ha resultado efectiva. “De los 106 contenedores húmedos que han sido puestos en la zona del Bajo Flores, muy pocos han sido utilizados. La gente prefiere ahorrar el esfuerzo de ir hasta la esquina o contenedor mas cercano, tirando la basura en la vereda en frente a su domicilio” afirma el señor Torres de Urbasur. Además en informes de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), se notificó que en la utilización de los contenedores de residuos secos, su contenido no fue el esperado al arrojar en el mismo: desechos domiciliarios, voluminosos, restos de obras y podas interiores.
“La zona de la villa en cuestión hay que empezar a educar a los chicos, aparte seria un lugar optimo para empezar a tratar el tema del reciclaje al encontrarse cerca de unos de sus centros” aclara la presidenta del centro de Higiene. “El vecino reclama mucho a la empresa, y la empresa le esta demostrando que no es solamente su problema. Sino que se tiene que trabajar en forma conjunta con los comerciantes, la policía y el gobierno de la ciudad para que la ciudad este mas limpia, ya que la misma esta sucia porque el vecino la ensucia”
Es por todo esto, que los ciudadanos no comprendemos la importancia de las propuestas. La población no ha incorporado la importancia de este necesario hábito y los que han procedido en forma efectiva no se sienten estimulados a mantener tal actitud, pues se ven desalentados por la falta de acciones sostenidas por parte del Estado.
El manejo de los residuos aportará positiva o negativamente al desarrollo de una sociedad sustentable, y al crecimiento de una correcta actitud ambiental. Hagamos valer nuestros derechos, pero también respetémoslos, para que nuestra Ciudad y en particular nuestro barrio sea el lugar que todos queremos.

*Agradezco especialmente a la Dra. María Tripaldi por su gentileza

lunes, 24 de septiembre de 2007

Hace 201 años…


...lo que se conoce hoy como el barrio de Flores, era lo que se denominaba en aquella época un “pueblo de verano”. Un conglomerado de parcelas de tierras que en primera instancia habían sido adquiridas por don Mateo Leal de Ayala, procedente del Perú a principios del siglo 17. Muchos propietarios pasaron a lo largo de los años, pero sin dudas, el mas importante fue don Ramón Francisco Torres que, por herencia de su padre don Juan Diego, se había quedado con la mayor parte del primitivo predio. Don Ramón, junto a su amigo Antonio Millán, le dieron nacimiento al pueblo “las tierras de Flores”. Aquel “pueblo de paso” hace 200 años ya tenía su nombre oficial: “San José de Flores”. Nombre compuesto debido a que: primero, San José, corresponde al patrono elegido para velar por la primera capilla del lugar; el segundo, es el apellido de Juan Diego, quien invirtió gran parte de su cuantiosa fortuna en tierras para darle forma al barrio. En noviembre de 1806 los vecinos comenzaron a edificar a todo pulmón una capilla muy precaria en la calle Rivera Indarte, que luego continuó el ingeniero Felipe Senillosa de forma gratuita. La Iglesia fue inaugurada el 11 de diciembre de 1831 con festejos y con la presencia del gobernador Juan Manuel de Rosas. Las quintas veraniegas que albergaban esta zona, además de ser llamativas por sus extensiones, eran muy importantes por las personalidades de sus ocupantes, así pues, Rosas tenía su establecimiento de campo cerca de Flores, además era asiduo visitante de la quinta de los Terrero (Av. Rivadavia 6440) donde se hacían grandes fiestas y reuniones políticas. El General Urquiza fue asiduo habitante de su quinta llamada “palacio San José” ubicada en las intersecciones de las actuales avenidas Rivadavia y Carabobo. En esa casa fue donde Urquiza, promulgó la Ley Fundamental y la mandó imprimir. Allí se juró y comunicó a todo el país. En ese mismo lugar se firmó el Pacto de Unidad Nacional en noviembre de 1859, en el que se reintegra la provincia de Buenos Aires a la Confederación. Dos años antes de este importante acontecimiento (1857) se inauguraba la primera línea de ferrocarril que iba desde la actual Plaza Lavalle hasta La Floresta. La estación del barrio fue construida primeramente en Caracas y Gavilán, para luego en 1885 trasladarse a la ubicación actual. El ferrocarril y el progresivo aumento de la población en esa época, fueron factores determinantes para que el templo empezará a quedar chico. Por tal motivo que se resolvió demolerlo en 1879 para construir la actual basílica que fue inaugurada el 18 de febrero de 1883. Doce años atrás, por las mismas razones, se había mudado hacia la calle Varela el cementerio del barrio que estaba ubicado en uno de los laterales del templo. Después de ser estacionamiento nocturno para carretas y lugar elegido para fusilar a los opositores de Rosas y condenados a muerte, el baldío frente a la Iglesia se convirtió en plaza y fue bautizada con el nombre “14 de Julio”, luego se denominó "San José" y finalmente recibió el nombre de "General Pueyrredón", que conserva hasta la fecha. Como dato anecdótico la “plaza Flores” como comúnmente es llamada, fue la primera que tuvo una calesita para niños en 1862. En 1887, Flores y su partido finalmente fueron anexados junto a Belgrano a los límites de la Capital Federal, siendo considerado uno de los barrios mas clásicos de la ciudad ya que a través del tiempo sus calles, personajes, clubes y diarios locales se han encargado de crear una verdadera comunidad en ese lugar.*

*Fuentes consultadas:
www.buenosaires.gov.ar
www.barriada.com.ar
www.cedom.gov.ar


lunes, 27 de agosto de 2007

Bienvenidos



Este será un blog dedicado exclusivamente al enigmático barrio de Flores.